Por Lali Bonomini

Trabajar en un espacio de coworking tiene un montón de beneficios para sus miembros, y la mayoría son de público conocimiento: tenemos acceso a una red enorme de profesionales, participamos de eventos sobre emprendedorismo, trabajamos sin tener que preocuparnos por mantener una oficina y bla bla bla. En este mundo hay pocas cosas sobre las que la opinión general es unánime y creo que acá encontramos una de ellas: laburar en un cowork está buenísimo por donde lo mires, seas freelancer, microemprendedor, dueño de una PyMe en ascenso o CEO de una compañía de 200 personas.

Pero hay una ventaja particular de ser maquinero que considero importantísima y que no todos los engranajes conocen. En mi caso creo que escuché hablar sobre ella alguna que otra vez, pero nunca entendí bien cómo funcionaba la cuestión o cuándo poder hacer uso de sus beneficios. Estoy hablando de la (ojo que se viene un nombre bastante canchero) Coworking Visa.

Este año tuve la posibilidad de viajar a Berlín para conocer y trabajar, y mientras compraba los pasajes y reservaba el airbnb me acordé de la existencia de la Visa y me puse a investigar.

Tras haber hecho bastante análisis previo, haber intercambiado mails con distintos espacios y haber completado la experiencia puedo decir que ya soy bastante experta en el tema. Si querés saber cómo hacer para aprovechar este beneficio cuando viajás o si simplemente sentís curiosidad sobre el asunto y mi experiencia particular, welcome to my crib: pasá, ponete cómodo y servite algo de la heladera, que te paso a mostrar las diapositivas de mis vacaciones.

¿Qué es la Coworking Visa?

La Coworking Visa es un acuerdo internacional entre muchos espacios de coworking alrededor del mundo, el cual permite el uso a nivel global de otros espacios en forma gratuita durante 1 a 3 días.

Las condiciones de uso de la Visa dependen de cada espacio, por eso es importante comunicarse con los mismos para entender bien los alcances de este acuerdo en tu coworking de interés.

¿Cómo se usa?

Si bien las condiciones dependen de cada espacio en particular, hay un par de puntos que son comunes a todos ellos.

-Primero que nada, necesitás asegurarte de que el espacio que te interese forme parte del acuerdo. Para eso tenés que chequear la wiki del programa (wiki.coworking.org/w/page/16583744/CoworkingVisa) o el mapa (http://www.coworkingvisamap.com) y comprobar que así sea. Igual ojo que estas listas no siempre están actualizadas, así que el paso a seguir una vez que elegís espacio es escribirles y preguntarles si efectivamente tienen la Visa. Los medios de contacto los encontrás en la web de cada lugar (¿estoy siendo muy obvia? Perdón, no soy tan buena con los instructivos para hacer cosas, no aprendí nada de Cortázar). De los espacios a los que escribí en Berlín para averiguar, por ejemplo, tres me contestaron diciendo que si bien estaban en la lista, no formaban parte. De paso me encargué de mandar mail avisándole a los del mapa que los saquen para ahorrarle pasos a otro fellow coworker, pero eso no es obligatorio que lo hagan. De todas formas si les pasa lo mismo cópense también y sean empáticos, che.

-Si te contestan del espacio que tienen la Visa, te van a pedir un mail de contacto de tu cowork para chequear que efectivamente laburás ahí. En este estadío es importante que le avises al staff de tu Maquinita que van a contactarse con ellos por este tema, para que (si tenés tu pago mensual al día) le den el visto bueno al espacio a visitar.

-Una vez que todo esto esté aceitado sólo resta preguntar cuántos días te permiten visitarlos y coordinar fecha de visita. Cuando llegás al espacio te anunciás, te sentás con su compu en algún surf desk y hacés lo que hacemos todos los días en La Maqui: tratar de conquistar el mundo, Pinky. O sea lo de siempre pero en la otra punta del mundo. Easy peasy.

Lo gracioso de todo este asunto es que no sólo somos los coworkers los que a veces ignoramos este enorme beneficio, los mismos dueños de los espacios a veces forman parte del programa y no están ni enterados. Creo que de los cuatro espacios que visité en Berlín, los cuatro se enteraron de la existencia del programa con mi mail. Fue tipo ‘¿Ah formamos parte de eso? Jaja, copado, ni idea, ¡Dale venite!’. No sé por qué está tan poco difundido el programa, pero aquí vengo a ajusticiarlo con mi granito de arena. La coworking visa es espectacular, úsenla por favor  y gracias.

Ya habiendo explicado todo esto, los dejo con mi experiencia particular en los cuatro espacios. Si quieren chusmearla, sigan leyendo. Si ya les alcanzó con el instructivo, al cabo que ni quería.

Mi experiencia en Berlín

Visité cuatro espacios, los cuatro muy distintos entre ellos pero todos igualmente buena onda y hermosos. Voy en orden de aparición:

AGORA COLLECTIVE
Barrio: Neukölln

Me recibió Christian, el chico con el que arreglé el encuentro por mail, muy amablemente me mostró el espacio y me dijo que me sentara donde quisiera. Tras recorrer el lugar me senté frente a una ventana divina y ahí pasé el resto de mi tarde.

El espacio tiene dos pisos, uno de ellos ‘silencioso’: si te vas a trabajar ahí, no podés hablar. Está pensado para gente que necesita concentrarse sin distracciones. De hecho entré a sacar fotos a ese piso y me sentí tan intimidada por el silencio que me retiré sin hacer ruido y evitando disparar por miedo a asustar a alguien con el ‘clack’ del obturador.

En el piso de abajo tienen un café, y afuera del mismo un portabicicletas atestado de bicis y un inflador para las mismas. En esta ciudad la bici es la estrella de la movilidad, y entre freelancers evidentemente se lleva todos los Oscars.

TUESDAY COWORK
Barrio: Schöneberg

Me atendió uno de sus dueños, John, con quien hablé por mail para arreglar el día de mi visita. Inicialmente me había dicho que como el lugar era pequeño todos los espacios estaban ocupados, pero amablemente me ofreció un sillón para ir a trabajar. Incluso llevó almohadas de su casa para que esté cómoda. Adorable, recontra.

Al final llegúe a Tuesday post mediodía, así que algunas personas ya se habían ido y pude sentarme en un escritorio. Aprecié muchísimo el gesto de los almohadones, igual. Si estás leyendo esto John: keep up the good work!

El espacio tiene una vibra bastante indie: muebles hechos de pallets recogidos de la calle, casitas de papel mache en las paredes y ciclos de cine japonés los martes.  Me sentí súper cómoda y en casa, creo que es el tipo de espacio que elegiría si viviera en esta ciudad.

WELANCE
Barrio: Kreuzberg

Me recibió Phillip, me dio un pequeño tour y me dijo que me sentara donde quisiera. El espacio me pareció el más silencioso de todos (sin contar la habitación del silencio en Agora, claro) y estaba lleno de compus fijas, por lo que asumo que el perfil es más de desarrolladores.

También es súper luminoso como los otros dos espacios. Entre otras cosas tienen a la venta bebidas como el kiosko de La Maqui, misma modalidad honesta: agarrás lo que querés y dejás la plata correspondiente.

Me sigo preguntando qué onda esas pistolas de agua. Si saben me avisan porfa.

ESDIP BERLIN
Barrio: Friedrichshain

Me atendieron Sarah y María (la dueña), súper amables las dos. Sarah me hizo un tour veloz por el espacio y me invitó a sentarme donde quisiera.

ESDIP Berlín se desprende de ESDIP Madrid, que es una escuela superior de dibujo profesional, por lo tanto su vibra es bastante artística. Además del espacio de coworking ofrecen cursos de dibujo, illustrator y photoshop entre otras cosas.

Me pareció el espacio más grande de los cuatro. Es súper luminoso, tiene un metegol y como Welance también posee un kiosko autogestionado. Es más ruidoso que los anteriores (cerca del mediodía presencié un partido de metegol bastante agitado), pero no se tornaba molesto. Al contrario, me hacía sentir en confianza.

¡Usen sus Coworking Visas!

En resumen, la experiencia estuvo buenísima. Pude salir un poco del airbnb, conocer algunas personas y lugares y encontrar esa inspiración tan linda y tan propia del cambio de aire. Visité barrios que de otra manera quizás no hubiera conocido, y me llevo un montón de cosas de esta nueva experiencia. Así que ya saben, amiguitos: si viajan, Coworking Visa.

¡De nada!