Por Marina Corbata

Al principio se escuchaba la palabra sin entender del todo el significado. Estaba claro que era algo relacionado al trabajo, pero no mucho más. En Argentina, de hecho, muchos profesionales aún desconocen qué es el coworking. Vale la pena, entonces, actualizar el sistema y ponerse a tiro con lo que ocurre en el mundo de los emprendedores, porque la corriente laboral que nuclea diferentes empresas bajo el mismo techo llegó para quedarse: un estudio afirma que la cantidad de espacios de cowork en el mundo creció, en el último año, en un 89%.

El movimiento del coworking, que surge en San Francisco en 2006 con el auge freelancer, pondera al trabajo en comunidad por sobre los esfuerzos individuales. Algo así como una sinergia laboral en la que la coordinación de dos o más partes implica más que la suma individual de las mismas. En pocos años, esta filosofía se expandió por los cinco continentes y transformó la forma en que las PYMES, los startups y trabajadores independientes encaran su rutina de trabajo. Según el Censo Mundial sobre Coworking que realizó el sitio especializado Deskwanted.com en febrero de 2013, existen cerca de 2498 espacios de cowork en todo el mundo en comparación con los 1320 que existían enero de 2012, lo que representa un crecimiento del 89%.

Por estos lares, el escenario de los cowork spaces se está activando con fuerza: ya existen más de 30 espacios de oficinas compartidas e incubadoras de proyectos emergentes en ciudades como Buenos Aires, Mar del Plata, Córdoba y Rosario. Creatividad, iniciativa y espíritu comunitario a la hora de encarar las tareas son atributos siempre presentes en los emprendedores que optan por instalarse en una de estas oficinas colectivas. Y como valor agregado a la interacción constante con gente “que está en la misma”, se suma el hecho de que esta modalidad de trabajo es más eficiente al momento de hacer el balance contable.

“Los seres humanos son animales sociales por naturaleza. La interacción social reduce los niveles de estrés, además de ampliar la productividad al impulsar la creatividad y generar sentido de pertenencia”, dice la holandesa Linda Van de Sande, psicóloga especializada en el comportamiento del hombre en ambientes laborales. “Todo esto sin mencionar la inestimable red de contactos comerciales que surgen de esa interacción”, agrega.

Desde la estadística, esta demanda creciente por entornos de trabajo colaborativos se explica en el hecho de que hoy en día cerca del 37% de la población laboral mundial (alrededor de 1 billón de personas) ejercen su labor en forma autónoma, prestando servicios independientes como freelancers o como parte de una start up. El Censo del Coworking revela, además, un aumento del 300% en cantidad de espacios de cowork desde 2010, cuando sólo había 600. Los países con más espacios son Estados Unidos, con más de 781, seguido por Alemania, con 230 y el Reino Unido 166. Y se estima que hay más de 141 espacios de cowork en América Latina.