Para Ash Mateu, fundadora y directora creativa de Inside Studios, en moda todo brilla pero nada es oro. Con su estudio dictan cursos de producción de moda, bloggin’, lifestyle y emprendedurismo que explotan La Maquinita de Soho cada vez que suceden y sus egresados ya están realizando prácticas en Estados Unidos y distintos países del mundo. Conocé su historia, sus consejos y cómo logró posicionarse en una profesión tan competitiva y llegar a liderar la región.

¿Cómo te definirías en pocas palabras?

Diría que soy una mezcla de ambición, talento y perseverancia. ¡Soy busca! Me acerco a lo que me interesa. Siempre encuentro la manera de hacer lo que quiero hacer, y si eso no se puede pienso una opción que me motive el doble.

¿Qué es Inside Studios?

Inside Studios, para mí, es un premio al mérito. Empezamos en el 2015 con un workshop para productoras de moda, y en 3 años supimos crear una comunidad de jóvenes profesionales especializados en moda entrenados para generar sus propias oportunidades. Le dimos a los Insiders lo que la formación teórica y catedrática de una universidad no les daba: herramientas para salir a ganar clientes. Les enseñamos a venderse a ellos mismos y los entrenamos trabajando equipos de profesionales reales (por ejemplo, el equipo con el que hicimos la campaña de de Maria Cher).  Así logramos que produzcan fotos de alto impacto, que conozcan colegas y que vivan la experiencia de dirigir un shooting. En nuestro próximo workshop, por ejemplo, los alumnos van a tener de cliente a Paula Cahen D’anvers. ¡Y todas las fotos que disparemos durante el shooting de Inside Studios van a ser para las redes sociales de Paula!

Queríamos sacar a los alumnos de las aulas para insertarlos en el mercado laboral, y lo logramos. Estamos en el cuarto año de Inside Studios y te puedo asegurar que son las menos las empresas de moda donde no hay insiders trabajando. Y no porque nosotros lo hayamos gestionado, sino porque las herramientas y el alcance del material que los alumnos generan en nuestras prácticas están marcando la diferencia. Encontramos la manera de potenciar la frescura y el talento de una nueva generación adaptándola a las necesidades de la industria. ¡Los motivamos, los sacudimos y les enseñamos a monetizar sus ideas!

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Lo que más me gusta de mi trabajo fue cambiando. Armar looks y elegir la ropa es mi momento de creatividad y juego, lo amo, pero hoy puedo decir que lo que más disfruto es haber encontrado mi equipo de trabajo y divertirme en la oficina con ellos. ¡Yo siempre había trabajado freelance con un asistente! Me cuesta mucho ser jefa, no tenía tanta pasta para manejar empleados, pero siento que después de tanto esfuerzo y tantas fallas no sólo lo estoy aprendiendo sino que lo estoy disfrutando.

¿Cómo decidiste lanzarte emprender en el camino de la moda?

En moda todo brilla, pero nada es oro. Emprender en moda fue casi una necesidad para subsistir, una asalariada de una editorial de moda jamás alcanzaría el estilo de vida aspiracional que la profesión sugiere. Olvidate de cambiar el iPhone, veranear en Punta Del Este o ir a cenar a Elena en el Four Seasons... Nada de todo eso que era cotidiano en mi trabajo podía llegar a tener que ver con mis honorarios.

La moda se presta a grandes confusiones, parece que porque es lindo es fácil, o porque es cool es divertido.  La realidad es que la moda es una profesión que le rompe el corazón al 90% de las chicas que deciden abrazarla. No porque sea algo malo, sino que porque trabajar en moda poco tiene que ver con lo que parece. Nadie te dice que necesitás resistencia física para mover ropa tan pesada, o  que cuando hagas una editorial vas a estar realmente tres días enteros sin dormir. ¡A mí me encantaba trabajar en moda pero más me gustaba vivir bien! Así que Inside fue una forma de monetizar mi pasión y poder vivir de lo que sabía hacer.

¿Fue difícil?

Fue difícil soportar la presión cuando las cosas salían mal, también adaptarme a todo lo que no sabía hacer. Tenía que pulir mis habilidades para potenciarlas mientras aprendía a administrar una empresa... Y cuanta más plata ingresaba, más miedo me daba la administración. ¡Todavía me pasa que cuanto más grandes los números más grande es mi miedo! Supongo que algún día eso cambiará…

¿Qué aprendizajes te dejó el proceso emprendedor?

Siento que la gran enseñanza que me dejaron estos tres años de Inside fue dimensionar la fuerza que alcanza una comunidad por encima de una persona. Por más talento que una persona tenga, lo mejor que le puede pasar es hacer equipo con otro grupo de grandes talentos. ¡El alcance que ese equipo puede tener es una bomba!

Yo soñé Inside desde mi punto de vista, dimensionando lo que yo podía alcanzar sola… Y de repente siendo equipo hicimos ruido en los países vecinos. ¡Logramos prácticas profesionales en Estados Unidos!

Siendo un ambiente tan competitivo, ¿Cuál sería tu consejo para que alguien que está empezando a meterse en la moda logre diferenciarse?

Lo que le da competitividad a la moda es la cantidad de personas que intentan insertarse en la industria. Todas las personas que creen que porque disfrutan de estar en contacto con el consumo de indumentaria van a disfrutar de igual manera dedicarle su carrera. Por eso mi consejo es que si realmente querés permanecer, perdures en el tiempo. Que trabajes por años dejándolo todo, aunque no ganes plata. Hay un momento en el que si lo apostás todo, la magia ocurre... Pero nada de eso va a suceder en los primeros años.

¿Por qué elegiste llevar adelante los cursos en La Maquinita?

¡En moda todo entra por los ojos! Somos fanáticas de New York y, por sobre todas las cosas, jugamos con las emociones y el impacto. La maquinita genera todo eso, ese efecto sorpresa que al cruzar la puerta pareciese que uno pudiera perderse en el diseño de un loft newyorkino. Ubicada en el corazón de lo que Latinoamérica identifica con nuestro barrio mas canchero: Palermo Soho. Además La Máquina, como le digo yo, es el único espacio con una sala tan grande para 50 insiders y sus valijas de ropa. El día que entramos a La Maquinita por primera vez supimos que ese era nuestro lugar.

Pero el punto para mí no está en por qué la elegí, sino en por qué me quedo. El día que llegué a La Maquinita no tenía idea qué era el concepto de emprendedurismo, ni de escala, ni qué era monetizar una idea. En Inside hablábamos de lo mismo sin saber nada sobre empresas o startups. La sinergía que hay adentro de La Maquinita nos dio fuerza, desde el primer día el equipo de la Maqui se iba acercando y en pequeñas charlas nos daban sus consejos y su visión sobre lo que hacíamos y cómo potenciarlo. Realmente dudo que Inside fuese lo que es sino hubiese sido por el equipo de la Maqui que supo ver el potencial, y sin dudarlo nos dieron el apoyo que necesitábamos para hacerlo crecer. Esas horas extras de mentoreo que recibimos por parte de la Maqui fueron un valor incalculable para este proyecto de moda que jamás imaginamos que en sólo tres años iba a alcanzar el liderazgo de la región, y mucho menos que los Insiders iban a hacer sus prácticas en revistas de moda de New York. ¿¡Sabés lo que se sintió ver sus nombres ahí impresos!? ¡Fue espectacular!

 

¡Gracias Ash por formar parte de la comunidad de La Maquinita Co!