En el mes de la mujer entrevistamos a Lulu Biaus, emprendedora, madre, diseñadora, influencer, fashion blogger y generadora de contenidos. ¡Conocé el backstage de esta mujer poderosa y multifacética!


¿Cómo te definís laboral y personalmente?

Creo que mi trabajo y mi vida personal se juntan todo el tiempo, así que lo que soy en el trabajo es también lo que soy en la vida. Al postear hablo siempre en primera persona y soy totalmente subjetiva, y a la hora de trabajar con otras marcas siempre me eligen por esa forma de ser. Si tuviera que definirme diría que soy una persona que busca inventar cosas nuevas todo el tiempo y reinventarse a sí misma, que disfruta de estar en movimiento, los desafíos y el vértigo. Mi ADN es la creatividad a través del humor y todo lo que esté cerca de la naturaleza, la luz natural, la frescura. Eso soy y eso transmito a la hora de trabajar.

¿Te seguís considerando una fashion blogger?

Como sociedad necesitamos encasillar esta nueva manera de llevar la vida a través de las redes sociales, en un momento fui blogger, ahora influencer, nunca dejé de ser productora, entonces la verdad esas definiciones no me importan demasiado. Entiendo que es necesario encasillar en distintos rangos, pero una etiqueta no me define. Es más, yo soy diseñadora de indumentaria, pero no me da miedo que me califiquen como otra cosa. Si tuviera que elegir una, hoy soy generadora de contenidos.

¿Cómo manejás la sobreexposición que conlleva tu trabajo?

Siempre lo viví desde un lugar muy inconsciente, aprovechando la exposición y las redes para mostrar mi trabajo. Desde que soy mamá hubo un antes y después en mi identidad, y ese momento fue la primera vez que empecé a pensar en la exposición, a canalizarla. ¡Al principio fue todo un tema! Después entendí que este trabajo es el que me permite la libertad que tengo y aprendí a aceptar lo que conlleva. No creo que porque muestre una faceta de mi vida personal esté abriendo las puertas de mi casa y mi intimidad, pero cuando siento que me estoy pasando de ese límite lo reconozco y elijo compartir ciertas cosas solo con mis amigas, por ejemplo. Hoy tengo más conciencia al respecto.

Siendo diseñadora, ¿Cómo desembocaste en la generación de contenido como tu trabajo principal?

El año pasado, después de toda la crisis de identidad que me agarró con la maternidad, me puse a pensar en mi paso por la facultad y descubrí que lo que más me importaba en ese momento era la parte del proceso proyectual en la que tenía que contar lo que había hecho. Siempre me fue bien por ser muy fuerte en esa parte: mientras todo el mundo se dedicaba 100% al producto yo me enfocaba más en contarlo, por eso en el fondo creo que vengo acarreando el storytelling hace rato. La creación de identidad e imagen es algo que siempre estuvo presente en mí y no es casualidad que haya terminado haciendo lo que hago hoy. Este cambio de identidad que tuve me tiró un poco para abajo, y ahora reflexionando al respecto veo que me reconozco en lo que soy hoy, en el hecho de que las marcas me contraten para que las asesore y las ayude a crear contenido, más allá de que no esté directamente relacionado con mi carrera.

Mencionaste varias veces este cambio de identidad que pasaste. ¿Nos querés contar cómo lo viviste?

A mí la maternidad me atravesó muy fuerte. Venía de una manera de ser muy definida y no vi venir los cambios, con los que a su vez empezaron a presentarse un montón de miedos, entre ellos el miedo a la exposición: ¿Quién soy? ¿Qué hago mostrando esto? La maternidad es un momento de quiebre, pero en este trabajo no podés parar de hacer. Hay una cosa de reinventarse, ser proactiva, generar vínculos, tenés que tener una personalidad para eso porque si te planchás se plancha todo: nadie es indispensable en ningún lado y menos en el mundo del cuentapropismo. Yo empecé a trabajar en generación de contenido sobre mi misma con La Nación y con ellos surgió la posibilidad de tener algo online, así que hace ya 9 años empecé a contar mis looks, que era algo que en ese entonces no se hacía tanto, y me encontré a gusto en ese mundo. Sentía que era el diálogo que me gustaba y en consecuencia empecé a abrir mis redes, la gente me conocía por el diario y otras marcas de moda y a raíz de eso fui generando mucha audiencia, que a la vez fue el motor para que otras marcas me busquen. Mi primer cliente anual fue Citi, que me buscó como influencer y terminé ofreciéndoles trabajar como productora de contenidos para sus widgets. Eso es algo en lo que me caracterizo: siempre buscar la doble propuesta. Aprovecho esto de ser líder de opinión y tener mucha audiencia para generar vínculos con las marcas y a la vez tengo conciencia de la responsabilidad que tengo como comunicadora. No me da lo mismo, sobre todo hoy que un mensaje en las redes puede influir en una nena de 15 años.

¿Por qué elegís trabajar en La Maquinita Co?

Porque no puedo trabajar nunca más en mi casa. Con Marou (Rivero) somos íntimas amigas y colegas, y como ella sabía que yo estaba desesperada por este tema me pasó el contacto de Maru, una de las founders de La Maquinita, para acordar venir acá. Para mí eso fue la gloria, vengo tres veces por semana y puedo sentarme y ejecutar lo más administrativo; que es un gran trabajo del emprendedor que no está planteado pero del que te tenés que ocupar un montón: mandar mails, organizar propuestas, asistir a reuniones. La Maquinita es mi oasis, me cambió la vida estar acá. En casa no puedo ni levantar el teléfono, la cabeza no me da y hasta que no llego acá no puedo ni pensar. Es un lugar con re linda energía, y eso se siente muchísimo. Ahora estoy haciendo una acción con Fotosprint, por ejemplo, y soy parte del WhatsApp de La Comuna con otros miembros del espacio. Me gusta estar y ser parte, emprender es muy solitario y siento que acá de repente pinta almorzar con gente o cosas que son re tontas para quien labura todos los días en oficina pero que siendo emprendedor suma un montón. Y un gran detalle es que las chicas en front desk me reciben el delivery de todo lo que me mandan. ¡Es Disney esto para mí!

¿Planes a futuro?

Tengo dos cosas pendientes que me encantaría poder empezar a desarrollar este año. Por un lado, el año pasado hice un par de clínicas de estilo para encontrar tu identidad como emprendedor, y quiero ofrecer consultoría, coaching y asesoramiento para emprendedores y marcas que quieran subirse a la autopista de las redes y generar contenido. Por otro lado, tengo la vaga idea de recuperar la marca de accesorios que tenía hace 10 años y volver a ese lado del diseño.

 

¡Gracias Lulu por formar parte de la comunidad de La Maquinita Co!