Cuenta que en el 98’, cuando arrancó la licenciatura en Ciencias Ambientales, todos le decían que se iba a morir de hambre. Perseveró, y hoy, con más de una década de carrera, la maquinera María Paz González asegura que nunca le faltó trabajo. Este año, por segunda vez consecutiva, nuestra ambientalista estrella es la responsable de la política green del festival Lollapalooza Argentina, que sonará el 21 y 22 de marzo en el Hipódromo de San Isidro. 

¿De qué va tu participación en Lollapalooza Argentina?
Soy la manager ambiental de dos programas. Por un lado está Rock & Recycle, cuyo objetivo es reducir la cantidad de residuos del festival y recuperar los materiales reciclables. Apuntamos a concientizar a la gente y que “la onda verde” no quede en el festival. La idea es que el que recicla en el Lolla pueda hacerlo en su casa, que vea que es sencillo. Y después está Espíritu Verde, un espacio con propuestas relacionadas con la sustentabilidad, para que la gente se acerque, conozca y se informe sobre diferentes posibilidades de compromiso con el medio ambiente fuera del festival. Fundación Vida Silvestre, Cascos Verdes y Banco de Bosques son algunas de las ONGs que estarán presentes. Sabe la Tierra va a ofrecer comida saludable y talleres de alimentación. También vamos a tener una estación de cargas de celulares alimentada con energía solar. Y algo que nos llena de orgullo es que Naciones Unidas nos brindará su apoyo y reconocimiento.

Apostaste por la carrera de Ciencias Ambientales en un momento en el que no había una conciencia verde instaurada en la sociedad, ¿Cómo surgió el primer trabajo en un nicho tan acotado?
Cuando me inscribí en la Universidad, la carrera tenía tres años en el país y ni siquiera había una camada de egresados. Nadie entendía qué iba a estudiar y me decían que me iba a morir de hambre. Pero desde que tengo memoria siempre fui una apasionada de la conservación de la naturaleza y el ambiente, así que no dudé en mi elección. Y lo cierto es que desde que empecé a trabajar, en 2003, nunca tuve un bache laboral. El primer trabajo que conseguí fue en la Dirección de Cambio Climático de la Secretaría de Ambiente de la Nación, donde estuve 9 años y me hice un nombre. Dejé ese trabajo porque necesitaba cambiar, probar otros rumbos y quería trabajar en forma independiente.

¿Cuál es tu experiencia en estos años como freelancer?

Al toque conseguí trabajo. En definitiva, es un trabajo en redes, todo lo que había sembrado en esos 9 años de crecimiento dio sus frutos. Trabajo para ONG’s muy prestigiosas, como Fundación Vida Silvestre. También soy docente universitaria. Y en estos últimos años me empezaron a llamar de los medios, algo que me encanta, porque es una manera de llevar el conocimiento académico a un público más masivo. Mi incursión en el Lolla continúa con esta línea de llegar al otro desde un lugar diferente. El que va a un festival está bien predispuesto a escuchar, a ver y a conocer. La música te mete en un clima general de buena onda ideal.